Febrero es mala época para los muñecos viajeros, ya que los portadores andan liadillos con los exámenes. Pero encontré a Ana que rápidamente me volvió a dar esa vida que tanto deseaba.
Me llevó a su casa, me enseñó a tocar la guitarra, me hizo del Depor (por unos días) y me dejó probar el helado de chocolate. AHHH!! Y a fumar. Un poco peligroso para un muñeco de trapo pero ya sabéis que a mi me gusta el riesgo. Jeje..
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